Las Auroras Polares

 

Llevamos ya unos cuantos días escuchando repetidamente en los medios de comunicación el estallido de actividad solar que está sucediendo en estas fechas. De hecho la tormenta solar sucedida días atrás amenazaba con ser la más potente desde el año 2005 y, como en tantas ocasiones, ponían en boca de todos las consecuencias que esto podría acarrear. Mal funcionamiento de satélites, problemas con las comunicaciones y… poco más ya que nuestros mecanismos de seguridad naturales nos mantendrían siempre a salvo de estos avatares astronómicos.

 

El origen de estos peligros está en el viento solar que se incrementa considerablemente en las erupciones solares llegando a la tierra con una incidencia considerablemente mayor. Hace ya algún tiempo publicamos una entrada sobre este tema en la que comentábamos la inocuidad de este viento solar gracias al efecto de nuestro campo magnético terrestre que desviaba este viento de partículas impidiendo su llegada a la superficie. El peligro se reducía a posibles disfunciones de los equipos tecnológicos que, navegando a considerable altura, se encuentran desprotegidos de este escudo magnético natural que disfrutamos los pobladores del planeta.

 

No queremos que en esta ocasión el tremendismo y la fatalidad contaminen nuestro blog así que hemos decidido abandonar el camino de las disfunciones y los peligros para sumergirnos completamente en el lado “amable” de la noticia y disfrutar de una de las consecuencias más increíbles de las tormentas solares, las auroras polares.

 

El fenómeno es tan bonito como simple. Las partículas del viento solar no son todas desviadas por la magnetosfera terrestre sino que una pequeña parte, siguiendo las líneas del campo magnético terrestre, consiguen penetrar el escudo y, allá por la ionosfera, excitan los átomos que componen la atmosfera terrestre. Estos átomos absorben la energía en un proceso de excitación que casi inmediatamente se revierte devolviendo esa energía en forma de luz que tendrá un color diferente según el elemento de que se trate. En un momento el proceso se inicia y nos regala durante un breve espacio de tiempo con uno de los espectáculos más llamativos de la naturaleza.

 

El fenómeno es parecido al que sucede con los tubos fluorescentes. Mediante una descarga eléctrica el gas se excita y se vuelve luminoso al volver a la situación original y, según la composición del gas, el color de la luz es diferente, al igual que ocurre en el espacio, dependiendo de qué átomos sean excitados. Lógicamente, en el espacio, este proceso no está controlado como ocurre con el fluorescente de nuestra cocina y la duración varía desde unos pocos minutos hasta horas.

 

Por otro lado, para que este proceso se desencadene es preciso que se den unas condiciones previas que hace que las auroras solo puedan producirse a alturas que garanticen una cierta densidad y estabilidad atmosférica. Básicamente se puede hablar de alturas superiores a los 95 kilómetros desde la superficie terrestre. Además, si se tiene en cuenta que el medio que utilizan las partículas del viento solar es el campo magnético terrestre, sucede que estas auroras solo pueden producirse en unas zonas con forma de óvalo situadas sobre cada uno de los polos terrestres teniendo en cuenta que no coinciden los polos geográficos con los magnéticos.

 

Es una pena que este fenómeno solo sea visible en las cercanías de los polos aunque, viviendo en esta era de la tecnología no es extraño que hayamos encontrado la forma de asomarnos a las auroras desde cualquier parte del planeta. Así es como nos encontramos con una página web que, además de proporcionarnos información sobre el tema, nos abre una ventana a los cielos polares mediante una cámara web que nos permite contemplar el fenómeno desde el sofá de nuestro salón. Vale, no es lo mismo pero ya le hubiera gustado a cualquier científico de no hace muchos años poder disfrutar de estas ventajas que la tecnología nos sirve en bandeja a cada momento. La página en cuestión es www.auroraskystation.com/live-camera/9/ y espero que el espíritu científico que nos anima a todos nos arrastre a disfrutar del frío cielo polar desde el cálido ambiente de nuestra casa.

 

Aquello que hace unos años era pura magia y misterio, hoy es un fenómeno científico medible pero, en cualquier caso, nos abre una puerta enorme a esa faceta de la investigación que nos muestra un entorno, terrestre o espacial, terriblemente bello que a nadie deja indiferente. Alguna vez hablaremos de cual es la razón por la que todo lo natural nos resulta a todos tan hermoso pero, de momento, apaguemos la luz, conectemos con la cámara web de las auroras y disfrutemos de nuestros privilegios. 

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~ por perseidas en 29 enero 2012.

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