El Gusto por la Tragedia

 

 

     

      No se cuantas veces hemos empezado este articulo y seguimos sin saber como poner por escrito lo que queremos decir. Nos encantaría encontrar una palabra que, al pronunciarla, hiciera que todo el mundo comprendiera lo que queremos transmitir pero, como la ciencia no ha llegado aún tan lejos, tendremos que conformarnos con este rudimentario método de ir desgranando, palabra a palabra, los pensamientos.

 

      La cuestión es que hace unos días, viendo en las noticias el drama de Japón, tuvimos la sensación de que vivimos en un mundo apocalíptico en el que la desgracia nos rodea permanentemente. Gracias a ese celo que siempre caracteriza a los medios de comunicación, la prensa y la televisión nos ponen sobre la mesa, cada día, catástrofes naturales, guerras, asesinatos, conspiraciones políticas, desastres financieros y un sinfín de atrocidades que harían las delicias del mismísimo Marques de Sade.

 

      Lo curioso es que, además, gracias a las nuevas tecnologías podemos disfrutar de todas estas barbaridades en primera persona. Las grabaciones con teléfonos móviles, las redes de comunicaciones, Internet y todo lo demás consiguen que estemos al lado de aquel pobre japonés que se ahogó con el tsunami o que casi podamos oler la pólvora del disparo que mato a aquel manifestante.

 

      Es una pena que para encontrar algo agradable haya que ir a las secciones deportivas donde aún podemos reírnos un poco con la mala suerte del Real Madrid, los triunfos de Nadal o con ese irritante dedito que nos muestra Vettel cada vez que gana una carrera. Me encantaría ver una estadística que nos mostrase el porcentaje de noticias buenas y malas de cualquier edición de noticias y comprobar matemáticamente nuestro gusto por la tragedia.

 

      En un primer momento caí en la tentación de pensar que la culpa era de Internet y de las nuevas tecnologías. Ahora mismo puedo entrar en cualquier red social y ver la monumental juerga que se corrió aquel tío de Miami o entrar en youtube y contemplar como ese otro salvaje tortura a un perro. Una serie de cosas que todos debemos conocer si queremos estar en la onda de este mundo moderno. Me pregunto qué le añade a nuestra humanidad contemplar los desparrames mas absurdos de nuestros adolescentes o, en general, el lado más oscuro de nuestros congéneres.

 

      Lo cierto es que Internet nos ofrece lo que queramos buscar y no distingue entre cosas buenas o malas así que podemos elegir entre aquel video de la paliza que unos chicos le propinan a un compañero de clase y ese otro en el que una adorable anciana cumple los cien años. Una alternativa que no nos ofrece la prensa que, cada día, se empeña en mostrarnos, con todo lujo de detalles, lo mas bajo de la condición humana.

 

      No queremos ser especialmente críticos así que no vamos a tirar por tierra las bondades de la información. Estar informados es importante pero recrearse en la tragedia es algo patológico y últimamente tengo la sensación de que solo “vende” lo dramático. Si tenemos en cuenta que la prensa trabaja sobre lo que le gusta a la gente creo que deberíamos preocuparnos por nuestra salud mental ya que los indicadores no son nada favorables.

 

      De todos modos está bastante claro que el problema es del género humano ya que, si nos salimos del entorno de las noticias y entramos en el del ocio, nos encontramos con que el cine y hasta los videojuegos siguen esta tendencia. Cada día nos acostamos después de haber visto unos seis o siete asesinatos en esas estupendas series de televisión que, además, nos muestran todos los posibles perfiles criminales que existen. Esta noche, sin ir mas lejos, hemos detenido, en nuestra serie favorita, a ese asesino en serie que torturaba a sus víctimas hasta matarlas y, además, hemos aprendido como conseguir que alguien se mantenga vivo mientras le sacamos sus vísceras. Un festival de sangre que ha puesto la guinda a este estupendo día de nuestra vida.

 

      Nos preocupamos de que nuestros hijos tengan un desarrollo aceptable apartándolos de la violencia, las drogas y todas esas cosas malas de la vida pero les dejamos que en su juego favorito se planten en cualquier parte del mundo y arrasen con la vida de todo el que se les ponga por delante con las armas mas sofisticadas que existen.

 

      Nosotros vamos a pasar del telediario y vamos a cambiar este cine en 3D tan estupendo por aquellos clásicos en los que los asesinatos se cometían lejos de las cámaras y sin tanta “salsa de tomate”. Por cierto, en lo que se refiere a los juegos, optaremos por el cinquillo y, si estamos especialmente motivados, el mus. Estaremos encantados de que todo el mundo nos siga y construyamos juntos un mundo más humano.

 

      ¡Viva Heidi y la abeja Maya!

~ por perseidas en 3 abril 2011.

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